Podría ser una versión paralela para tele de pago de aquella «Beverly Hills 90210«, vista desde el peculiar punto de vista de la ex Musa Disney, con sus anorexias, sus desplantes a la prensa, sus detenciones, sus huídas en coche beoda perdida y sus idas y venidas de una acera a otra y tal. Pero no, 6126 es el nombre de la nueva línea de ropa que la renovada (y aburridísima ultimamente, todo sea dicho) Lindsay Lohan ha puesto en marcha. Después de su comentada marcha de Ungaro (la pusieron de patitas en la calle y, según confirmó la actriz-modelo-diseñadora-casi-expresidiaria y ex amiga oficial de Paris Hilton -¿dónde estás, cari? – en un desfile de Kenzo, la cosa está en plan malrollismo judicial), ella, cual Fawkes indestructible, resurge de sus propias cenizas (and again, and again, and again) y se centra en su proyecto propio. La colección tiene (agárrense bien) 280 piezas, lo mismo que la colección Primavera-Verano 2010 de Confecciones Manolita, que no es poco,con precios que van desde los 60 dólares a los 1.000; y según la ex de Sam Ronson, está inspirada en Marilyn Monroe y el glamour atemporal que inspiraba. Pero si esperabais un rollo sesentero classy y odas a las blonde ambitions en sus modelos lo lleváis claro. A contraire, según el lookbook y al shooting de promo que ella misma protagoniza, la Lindsay se ha vuelta loca del pussy y le ha dado al leather lo mismo que le diera en su día al Jack Daniels. Hay mucho look motero de guarra de extrarradio, botas de Supervixen poligonera, leggins de vinilo no transpirable y lenceros de vísperas góticas que harán las delicias del mismísimo Bill Kaulitz. Todo con un rollo muy back to black. ¿Metáfora?…Con Lindsay you never know.
Si quieres ver la colección completa (o comprarla, que cada una hace con sus dineros lo que quiere), puedes hacerlo en la web de 6126.